7- La caja de cambios convencional o de 'toma constante': Seamless: una marcha engranada, otra precargada
Con el quickshifter, del que hablamos en el capítulo anterior, se logró que la velocidad de cambio se redujera a apenas 50 milésimas de segundo, pero ¿se podía reducir todavía más?. Los primeros que contestaron esa pregunta fueron los ingenieros de la Fórmula 1 automovilística y, en motos, en MotoGP, fue Honda la que dio primero con ello. En 2011 las RCV oficiales de Stoner y Pedrosa de pronto arrollaban en las rectas a sus rivales y se volvieron mucho más estables: el cambio seamless ('sin costuras') había llegado a la categoría reina del motociclismo. Con sus apenas 12 milisegundos entre cambios, el quickshifter se había vuelto caduco. Y no os creáis que su implantación entre sus rivales fue rápida. Ese mismo 2011 Ducati incorporó a sus GP11 un seamless, posiblemente con apoyo de Ferrari, marca con la que tenía patrocinador común. Pero en Yamaha, pese a sus contactos con Toyota, no llegó hasta 2013, con unos 'largos' 18 milisegundos entre cambios, y fue en 2015 cuando lo incorporaron Suzuki y Aprilia. Los motivos fueron varios, pero entre ellos estaba su complejidad mecánica, lo que llevaba a un fragilidad muy peligrosa: un bloqueo de cambio es caída sí o sí, y de las malas.