26 enero, 2023

BMW R 18 'Good Vibes' por Kingston Custom: retorno a lo analógico

Honda CB 750 restomod
Supongo que sabrás qué significa la expresión inglesa 'restomod'. Por si no, y para hacerlo sencillo, surge de unir las palabras 'restore' y 'modify', lo que sería 'restaurar y modificar'... aunque yo añadiría 'con piezas modernas'. Vamos, coger un vehículo antiguo y, en vez de restaurarlo con componentes de la época, lo haces con piezas actuales que esconden su condición moderna. En una moto puede ser desde incorporar cartuchos hidráulicos actuales a las suspensiones, encendidos digitales, carburadores con su interior adaptado a las últimas tecnologías, usar fibra de carbono, luces led, baterías de litio, neumáticos, frenos, metales, soldaduras... Su base puede ser clásica, sin duda, incluso su apariencia, pero está claro que realmente es una moto 'que no existió', que está muchísimo más adelantada de lo que su matrícula dice. Más segura, más fiable... pero imposible en su época.

Bueno, eso con respecto a lo 'restomod'. Pero ¿se puede hacer lo contrario? ¿Puedes coger una moto actual y modificarla para que retorne a lo antiguo de verdad? En una deportiva lo veo difícil, en una trail 'gorda' lo veo ilógico. Pero ¿y en una custom?. Lo normal es que no tengan muchos aditamientos, pero hay algunas que sí... incluso mucho. Por ejemplo la (para mí bellísima) BMW R 18. Pues ese es el reto que aceptó Dirk Oehlerking, el dueño de Kingston Custom. Y éste el resultado, la Good Vibes:

BMW R 18 'Good Vibes' por Kingston Custom


Analógico vs. digital
Para los que me leéis desde hace un tiempo quizás os suene que ya escribí sobre Dirk Oehlerking, sobre Kingston Custom... y también sobre una maravillosa preparación con base BMW R 18. Aquella espectacular Spirit of Passion carrozada con un elegante carenado Streamline moderne resultó una auténtica obra de arte que llamó la atención donde se expuso. Uno de los sorprendidos fue Kurt A Engelhorn, fundador y organizador de la Semana del Automóvil de St. Moritz, Suiza, que le propuso el reto de crear una BMW R 18 'con tecnología muy simple'. Y Oehlerking aceptó. Así que Engelhorn le envió su propia R 18 y comenzó la preparación.


Lo primero, como es normal, es desmontar y ver qué sobra y qué se puede utilizar. De entrada iba a perder todo vestigio de electrónica actual, por lo que se eliminó por completo. La alimentación perdía el sistema de inyección y se sustituía por un par de clásicos carburadores Bing de 40 mmø, los típicos en las BMW boxer del siglo pasado. Ello obligó a diseñar una caja de aire (basada en una R 51/3) y añadir dos ya apenas vistos grifos de combustible en el depósito. El encendido también fue modificado para poder funcionar sin acelerador electrónico, eliminando el control de tracción, el control del freno motor y las curvas de potencia.


En los frenos se mantuvo el equipo de discos y pinzas, pero se eliminó el sistema ABS. Todo el cableado eléctrico original can-bus fue sustituido por uno convencional. El botón de arranque y la llave de encendido pasaron bajo el asiento, aprovechando todo el hueco que ahora quedaba libre. Los grandes silenciadores 'cola de pez' equipados con catalizadores fueron sustituidos por un par de escapes Rough Crafts, inspirados en los que equipaba el prototipo conceptual R 18 original... y mucho más abiertos y ligeros que los de serie. La marcha atrás eléctrica, por supuesto, fue eliminada, y la batería ahora está bajo la transmisión, sujeta a un soporte artesanal.


Estética bobber
Todo esto ya de por sí es espectacular... porque la moto puede circular sin más problema que ya no disponer de los 'colchones de seguridad' que otorga la electrónica. Pero Oehlerking también decidió darle un aspecto acorde, muy bobber, simplificado al máximo. En la parte ciclo la llanta delantera pasó a una 21", y atrás una 18", mientras que la horquilla fue recortada en longitud. El manillar proviene del catálogo de BMW y el asiento del mercado de accesorios para Harley-Davidson.

En accesorios también vemos una colección de componentes aftermarket. El faro es el de una BMW R NineT, las luces traseras son unas diminutas Kellerman led. El acelerador es clásico, por cable, mientras que manetas de freno y embrague son Rebuffini. Intermitentes y velocímetro es de Motogadget. De los propios Kingston Custom podemos ver los dos guardabarros o el soporte de la matrícula en el lado derecho, todo artesanal. En cuanto a color, Oehlerking ha huido de todo cromado, utilizando discretos colores satinados: gris cemento para depósito, guardabarros y carcasa del faro; gris metálico para el motor; negro para chasis, manillar y escapes, y apenas algo de color aluminio en llantas y alguna pieza menor. El estilo se complementa con una bella librea doble en el depósito de color negro, que nos recuerda a las BMW de la post-guerra.



La moto la llevó de Alemania a Suiza el propio Dick Oehlerking para entregarla en mano a su propietario, que la exhibió en la Semana del Automóvil de 2022. Y el viaje no fue por sólo por autovía, el paso de Bernina en los Alpes Suizos escuchó también el bramar del enorme boxer germano, ahora libre de toda intromisión electrónica entre el piloto y la moto.







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