15 abril, 2019

Toma de contacto. 27 kms con la Moto Guzzi V85 TT (con opinión personal)

Después de un primer intento anulado por lluvia, el martes pudimos dar una corta vuelta con la nueva Moto Guzzi V85 TT. El ofrecimiento surgió al pasar por el concesionario Vespa Turia en Valencia, asomarnos y verla al fondo de la tienda que tienen dedicada a Aprilia y Moto Guzzi. Entramos para ojearla de cerca, un poco de charla con Carlos, el comercial, y surge el comentario: ¿por qué no la pruebas? Él mismo hizo la gestión en internet (que tú puedes hacer aquí) y ya teníamos fecha... que, repito, se pospuso por lluvia. Sí, apenas eran tres cuartos de hora, pero alguna idea se puede sacar.


Como la vez anterior el comercial ya me había enseñado algunas de las características de la moto, el día de la prueba apenas me tuvo que enseñar lo básico: cómo cambiar de modos de conducción, dónde estaba el botón de arranque... y listo. Modo Strada (carretera), ajustar retrovisores y arrancar. El sonido es de auténtica bicilíndrica gorda con disposición en V a 90º: ronco, agradable para mí, sin ser ruidosa para nada. Apenas se oye el silencioso, nada de rumor mecánico (y eso que está refrigerado por aire) y nada de nada de admisión (normal, está como antaño en las motos, bajo el asiento). El motor vibra al ralentí y se balancea hacia los lados si das un golpe de gas, pero lo primero desaparece al subir un poco las rpm y lo segundo se te olvida en unos minutos. Vamos, que en parado notas que tienes el motor en marcha... y ya está. Me gusta.


Vamos a meter primera y salir. De entrada sorprende, y mucho, el embrague. Está mandado por cable, pero la verdad es que es absolutamente delicioso, muy suave y con mucho tacto. La salida se realiza sin problemas, no hay golpes ni saltos. El cambio también pasa con sobresaliente, no hay "clonks", no hay puntos muertos falsos, es suave y agradable. Otra nota alta. Cuando paras en los semáforos los pies llegan perfectamente al suelo, sin nada que moleste. Para mí el asiento está bajo, por lo que el rango de usuarios que no tendrán problemas es grande, aunque existen dos opciones de altura -más alto o más bajo- al comprar la moto.

Saliendo de la ciudad comienzo a notar más cosas. La posición de conducción me parece correcta, todo está en su sitio. El manillar, que al principio me parecía un pelo ancho, se difumina al rodar con ella. El cuadro digital a color me parecía un poco pequeño y sigo opinando lo mismo: o quitan algunos datos (y sobre todo tanto colorín) o lo hacen más grande. Supongo que será fácil acostumbrarse a encontrar lo que buscas cuando memorizas donde está, pero por ejemplo el cuenta revoluciones no me acaba de ser fácil de leer. Menos mal que luego averiguaría que lleva unas luces naranjas -y también rojas si insistes- que te avisan de acercarte al corte de encendido. Los frenos perfectos en ciudad, se advierten potentes pero el tacto es correctísimo, sin brusquedades.


Salimos de la ciudad por un pequeño tramo de autovía, con nubes amenazando lluvia frente a nosotros y con un terrible viento lateral. Las marchas entran con suavidad y el motor acelera con gallardía, el que su mejor zona sea el medio régimen hace que sea fácil de llevar y que lo notes siempre lleno. El problema es la pantalla, demasiado baja. Apenas voy a 100 km/h y el viento que sopla de frente nos hace pensar que vamos a mucho más. Sí, yo soy alto, pero creo que excepto a velocidades muy legales el instalar una pantalla más alta se hace obligatorio. 

Siguiendo el recorrido que me he planteado con el poco tiempo disponible, salimos de la autovía para circular por carreteras de doble carril que enlazan polígonos industriales. La moto absorbe muy bien los baches, sobre todo la horquilla delantera. La frenada, como he comentado antes, con un tacto formidable. La moto "se cae" un poco en las curvas, pero es normal: con mi peso -por encima de los 110 kg- y el de la pasajera, hubiera estado bien darle un apretón a la precarga de muelle, pero no tiene pomo remoto... y no era plan de sacar la herramienta y apretar la rosca.


Esa falta de ajuste hacía que la moto se moviera un poco en las curvas, aunque he de reconocer que el cardan rígido me ha sorprendido favorablemente, pues apenas se nota. El problema de dichos movimientos lo veo más bien en el tacto del acelerador electrónico: si vas a puntita de gas (por ejemplo, detrás de un coche mientras esperas una discontinua para adelantar) el motor responde para mí con brusquedad. Igual circulando sólo puede ser divertido, incluso muy divertido si tienes ganas de guerra, pero llevando pasajero e intentando cuidarlo la verdad es que resulta incómodo. Lo bueno es que como puse la oreja cuando Carlos me contaba lo de los tres modos de conducción, aproveché una parada para cambiar de Strada a Pioggia (lluvia). Ahora sí, acelerando para incorporarse a una autovía quizás se "corta" un poco, pero en uso normal y, sobre todo, mucha ciudad para mí sería el elegido siempre, pues tienes una dulzura notable y, en cuanto sube un poco de vueltas, notas que los 80cv están ahí.

Y eso es otro de los puntos que me han sorprendido. Yo tuve durante doce años y noventa mil kms una Yamaha TDM 850 del 91 con un motor también twin de 850cc y también de 80cv a 8000rpm. No me acababa de creer que con refrigeración por aire, dos válvulas por cilindro, más carrera (84x77 la Guzzi, 89'5x67'5 la Yamaha) y un sistema de inyección compartido, se lograra lo mismo... pero la verdad es que los dos achuchones que me permití llevando pasajero me demostraron que no sé qué dirá un banco de pruebas, pero el motor está muy lleno a medio régimen y arriba también empuja muy bien. Además prometen un consumo bajo, sobre los 5 litros a los 100 kms. Vamos, un gran motor que seguro les dará muchas satisfacciones en este y otros modelos que lo instalen (se comenta que una Le Mans 850 está en proyecto).


Tocaba ya entrar en la ciudad a devolver la moto. Más hecho a ella, la V85 TT ya no parece bailar, ya no parece caer en las curvas. Me sigue encantando el tacto del cambio-embrague-acelerador, el de los frenos, la suspensión delantera... la verdad es que la moto fluye con naturalidad entre semáforos y coches, que no dudo en rebasar como si la moto fuera mía. Yo, personalmente, le mejoraría algunos puntos, como una pantalla y cuadro más grandes, un mayor control de las vibraciones para el pasajero, un asiento un poco más largo y ancho atrás (que no se notaría al camuflarlo el entramado tubular que forma las asas-parrilla) y el tacto de acelerador en modo Strada. También un pomo remoto de precarga quedaría perfecto, porque sí, el amortiguador trasero está totalmente a mano, pero da pereza el estar con herramientas arriba y abajo cada vez que varíes la carga. Mucho de ello ya está disponible en opción, y lo otro no le costaría nada pulirlo la propia marca.


La verdad, es una moto que o te gusta o la odias, pero yo creo que casi todo el mundo decidirá lo primero. Estéticamente es muy distintas a sus principales rivales, que para mí son la BMW F 750 GS (que realmente es de 853cc) y la Suzuki V-Strom 650, todas trail-asfalto con llanta delantera de 19" y entre 70 y 80cv. Aporta contra ellas el cardan sin mantenimiento, un motor potente (80cv la Guzzi, 77cv la BMW, 68cv la Suzuki), una gran autonomía (23 litros la Guzzi, 20 la Suzuki, 15 la BMW), un peso en orden de marcha declarado similar (229kg la Guzzi, 224kg la BMW, 217kg la Suzuki) y una presencia que destila clasicismo y modernidad a la vez, en contra para mí de la rareza visual de la Suzuki o la sosa continuidad de la BMW. El problema es el precio: la muy amortizada -e inferior en cilindrada- Suzuki queda en menos de 9.000 euros, la BMW básica (a la que luego hay que incorporarle varias chuches para ponerla a la altura de sus rivales) en 9.700 euros, mientras la novedosa Moto Guzzi se va a los 11.000 euros en versión monocolor. ¿Vale la pena? Depende... si viajas cargado el motor gordo y lleno te ayudará a circular con mayor soltura, su depósito generoso te permitirá olvidarte de repostar en muchos kms, su cardan te permitirá que abandones los botes de grasa para cadenas y su estética hace, lo afirmo, que muchos te miren con admiración o sorpresa. Y eso también cuenta ¿o no?




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